El reloj marca las 10:00 pm, una joven pareja discute porque
la bella dependiente de la línea de autobuses les acaba de informar que no hay
boletos disponibles, la misma bella
dependiente que ahora los observa pelear. Ya otra pareja no tan joven discute por
algo similar –no sabes qué calle es, no sabes si son una cuadra o dos ¡y a
estas horas! ¿hay un árbol en la fachada? ¿de qué color es el portón? ¡¿por qué
no te fijaste antes de venir a comprar el boleto?!
Un señor pasa limpiando el piso mientras ve a unos y otros,
otras tantas personas se distraen
pensando cada cual cuánto ha de esperar y en tanto la bella dependiente
informa a viajeros que siguen llegando que tendrán que esperar una hora y
media, dos horas, ya no hay salidas…
Llega otra pareja, ésta no viene enfadada y aceptan
tranquilamente la espera; una mujer embarazada con un gesto de incomodidad; un
niño pregunta con la curiosidad natural y la madre inteligentemente evade la
respuesta para no desesperarlo con el tiempo que él aún no sabrá medir; otros
más preguntan en otras líneas y regresan con la bella dependiente que les
avisará que ahora saldrán media hora más tarde. Un tipo espera con boleto en
mano viéndolos a todos y escribiendo en una hoja en blanco: El reloj marca las
10:00 pm…
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