lunes, 11 de junio de 2012

De esperas.


El reloj marca las 10:00 pm, una joven pareja discute porque la bella dependiente de la línea de autobuses les acaba de informar que no hay boletos disponibles, la misma  bella dependiente que ahora los observa pelear. Ya otra pareja no tan joven discute por algo similar –no sabes qué calle es, no sabes si son una cuadra o dos ¡y a estas horas! ¿hay un árbol en la fachada? ¿de qué color es el portón? ¡¿por qué no te fijaste antes de venir a comprar el boleto?!
Un señor pasa limpiando el piso mientras ve a unos y otros, otras tantas personas se distraen  pensando cada cual cuánto ha de esperar y en tanto la bella dependiente informa a viajeros que siguen llegando que tendrán que esperar una hora y media, dos horas, ya no hay salidas…
Llega otra pareja, ésta no viene enfadada y aceptan tranquilamente la espera; una mujer embarazada con un gesto de incomodidad; un niño pregunta con la curiosidad natural y la madre inteligentemente evade la respuesta para no desesperarlo con el tiempo que él aún no sabrá medir; otros más preguntan en otras líneas y regresan con la bella dependiente que les avisará que ahora saldrán media hora más tarde. Un tipo espera con boleto en mano viéndolos a todos y escribiendo en una hoja en blanco: El reloj marca las 10:00 pm…

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